lunes, 5 de enero de 2015

Miedos, recuerdos y dolores de cabeza. Tercera parte





Reiji se apoya en la barandilla y da otra calada. Así que hay un paparazzi, ¿no? Por un segundo se acuerda de Mei. A ella no le gustaban los paparazzis, ¿verdad? Siempre ponía esa cara enfadada y fruncía los labios cuando veía a alguno cuando salían de compras, se ponía gafas de sol y parecía tan poquita cosa… y sin embargo seguía desprendiendo ese aura que la hacía irresistible a todo el mundo, ese talento que la hizo famosa, Mei…

Saca el móvil y repasa la agenda. ¿Para qué? Borró su contacto hace tiempo, al igual que todo lo que tenía que ver con ella. Pero en días como hoy todavía espera haberse equivocado y que esté el contacto ahí. Llamarla y escuchar su voz, ¿por qué no puede…?

*Arg, joder.* Da otra calada y guarda el móvil cabreado. *Vaya mierda de día.*

Oye abrirse la puerta de la terraza y se da la vuelta. Miyu viene con la tarjeta azul de Haru en la mano. Reiji sonríe mientras ve a Miyu acercarse y da otra calada despacio. Hay algo en Miyu que le recuerda a ella, ¿qué será?

Desde que llegó Miyu al grupo todos han cambiado un poco, todos han mostrado nuevas facetas de sí mismos. Es curioso tener a alguien nuevo después de todo lo que han vivido juntos, y sin embargo todos parecen haberle aceptado sin problemas.

Pero él a veces no es del todo sincero. Quiere a Miyu, le encanta ver sus expresiones cuando le hace de rabiar o cuando le regala cosas, es refrescante estar a su lado. Pero cada vez tiene más sueños con Mei, intenta dormir poco y salir más para no tener que recordarla. *Joder…* Da otra calada, se le está acabando ya el cigarro.

Reiji: “¿Qué pasa, Miyu? ¿Ha llegado ya Ueda? ¿No me digas que tienes miedo de quedarte ahí dentro?” *Le encanta ver las expresiones de Miyu, de verdad, pero… No, no, mejor no pensar en ello*. “Jajaja, no te preocupes, Miyu chan, yo te protegeré del ogro malvado”.

¿Qué estará haciendo ella ahora? A veces la ve en revista con sus gafas anti-paparazzi o sonriendo en entrevistas, hablando en la televisión de sus últimos trabajos… Jamás le ha mencionado a él, ni una sola vez, ¿verdad?

Se aleja de la barandilla tirando el cigarro y le pasa el brazo por los hombros. Ah, sí, la curva de la nariz de Miyu es igual que la de Mei…

*Joder, ya está bien*

Reiji:Andáaa, la tarjeta de Haru, ¿nos vamos de compras?” 

*Eso es, sonríe, Rei. No fuiste capaz de hacerla feliz, no cometas el mismo error otra vez.*

**************

Se llevó las manos a la cabeza, pero ya era demasiado tarde. Haru le había despeinado. Le gustaba que le hiciese eso, salvo cuando llevaba encima varias horas de peluquería encima. Bill era demasiado perfeccionista y eso lo sufrían todos en sus carnes. Por suerte, hoy llevaba el pelo normal. Se lo había cepillado y ya está. Aún así, intentó recolocarse los mechones alborotados, mientras se quejaba sin ímpetu.

<<¡Pastel!>>, pensó inmediatamente. Y se puso en pie de un salto.
-¡Dispuesto a comérmelo todo! –afirmó, llevándose una mano a la frente a modo de saludo militar.

Pero entonces entró Ueda y Miyu se desinfló al instante. O mejor dicho, se puso en guardia, lo que quería decir que dejó de alborotar y se comportó. <<Soy casi mayor de edad. Debo de comportarme de forma madura>>, se obligó.

-Vale. ¿Quieres que te traiga algo? –preguntó mientras cogía la tarjeta de crédito.

A través de la puerta de cristal que daba acceso a la terraza, vio cómo Reiji soltaba humo por la boca y le salía, a veces, un poco por la nariz. <<Un dragón. Parece un dragón. ¡Qué chulo!>>, pensó. 

Lo que ya no era tan chulo era el olor. Ya antes de abrir la puerta, sabía cómo debía oler. Menos mal que al aire libre, con el viento, el humo se dispersaba rápidamente. No dejaban fumar dentro del edificio pero estaba claro que con los miembros fumadores, hacían ojos ciegos. Total, allí fuera no molestaba a nadie.

Aún así, Miyu contuvo la respiración.

Negó con la cabeza vigorosamente mientras retenía el aire. Luego pareció que se lo había pensado mejor y asintió de la misma forma. ¿Para qué mentir si ya todos lo sabían? Ueda le imponía. Entre miedo y respeto era lo que sentía. Le costaba tomarse las mismas libertades que el resto. Ueda era… el jefe.

Justo cuando Reiji tiró el cigarrillo, Miyu abrió la boca medio asfixiado y tomó aire como si estuviera a punto de morir. Sí, era un poco exagerado para según qué cosas.

-Me ha dicho que vayamos a desa… comer. A comer. Se va a quedar hablando con el mánager –informó-. Pero de esto nada de nada, ¿eh? –sacudió la tarjeta y se la guardó en uno de los bolsillos del pantalón-. ¡Hoy invito yo!

Le parecía mal gastar el dinero de Haru. Además, sin duda alguna él tenía más gastos con toda la cantidad ingente de ropa que se compraba cada dos por tres. Miyu sólo gastaba en mangas y dulces. Bueno, en algo más, pero seguía sin ser comparable.

Se llevó la piruleta a medio comer a la boca y le pegó un mordisco, chascando parte de la superficie.

-¿A ti que te apetece de comer? ¿Quieres probar el pastel? – preguntó-. ¡Ah! Pero me ha dicho que no comamos mucho porque luego toca ensayar las coreografías. Creo que vamos a grabar el último que nos hemos aprendido y así colgarlo en el canal de Youtube. Por eso me he puesto esta ropa -señaló la parte de arriba con la piruleta.

****************

- Perdona Ueda-

Ueda estaba usando su ipad, le gustaban más que los portátiles.

- No pasa nada - Dijo distraído sin levantar la vista

Haru abrió el portátil y busco el Planning A

- Tal y como te prometí, lo tienes todo listo - Le enseño la pantalla a Ueda - No son cambios muy importantes. -

Ueda miraba la pantalla atento.

- Ya veo.¿ Y Morishita ? - Miró A Haru. No soportaba a Morishita, pero un contrato era un contrato.

- Tendré su correo esta tarde, no dará problemas. En cuanto lo tenga te lo reenvio- Notó que en el rsotro de Ueda s reflejaba algo de alivio.

-Tsk. Menos mal que no aposté nada. - Se estiró un poco sobre la mesa.
- Te dije que sería imposible, por mucho miedo que le des, lo de madrugar no entra en el vocabulario de Rei. - Le dijo sonriendo
-¿Madrugar? ¿ Desde cuándo las 10 es madrugar?- Haru se echó a reír - Bah, sois una panda de niños malcriados y tú eres el peor de todos-

Ueda era el tercer mánager que habían tenido hasta el momento, y Haru esperaba que fuese el último. 
El primero dimitió por las presiones infernales de Haru. El segundo salió un día llorando del estudio y no volvió a aparecer . La desaparición tan dramática del segundo manager, Haru no recordaba su nombre,  hizo que la agencia de talentos enviase a Ueda... por fin .
Le costó un poco encontrar su toque. Después de varias discusiones , algunas bastante subidas de tono, y muchos resultados positivos, Ueda aceptó seguir algunas recomendaciones y propuestas de Haru. 
Eso no significaba que, después de tanto tiempo, a Ueda no le molestase e intrusismo de Haru en algunas ocasiones.

- Ya, bueno, te hago una copia entonces - Dijo Haru mientras sacaba una memoria USB y la conectaba a su portátil. - 

- He hablado con Reiji - Ueda había bajado el tono de voz. Haru le miró serio y se inclino sobre la mesa para poder escucharle mejor. - Dice que lo tiene todo controlado -

Cuando la pasada noche sonó el teléfono y vio que era Ueda no le gustó nada. Le había contado todo lo del paparazzi...Ueda se lo contaba todo. *Menos mal, no me hubiese gustado nada tener que habérselo dicho yo*  A Haru le daba pena tener que recordar al grupo la falta de libertad que se habían "ganado" con la fama.

- Perfecto. Toma ya se ha copiado - Le dio el USB a Ueda que se lo guardó en un bolsillo.  - ¿ Qué tal están tus niños? -

Ueda se puso a hablar con orgullo de ellos, de vez en cuando enlazaba los temas para meterse con los profesores o los padres de algunos compañeros de sus hijos. Vieron salir a Reiji y Miyu. * ugh, yo también quiero comer* Pero tenía que escuchar a Ueda, le debía unos momentos para poder relajarse.


*****************

Miyu se apartó en cuanto notó que Reiji le subía la camiseta. A lo mejor no tenía frío, pero él sí. Así que aprovechó la distancia para tomar un poco de carrerilla y empujarle hombro con hombro a modo de venganza mientras reía y pegaba algunos brincos.

-La comida de aquí siempre está buena –opinó entrecortadamente a mitad de un salto.

-Sí, ¿no le has visto? Ha estado hace un rato comprando bebida en la máquina. Um… -se llevó el dedo índice a la barbilla-, pero seguro que no le has visto porque estabas hablando con el mánager.

-¡Ah! –dijo como respuesta. Sacó el móvil y buscó el nombre de Bill en la agenda. Era una agenda un poco triste porque si llegaba a los 10 números, sería rabiando. Seguía teniendo contacto con los compañeros del colegio pero por internet. Eso sí, se habían reducido bastante. Con eso de la distancia y no poder quedar con ellos, ni dedicarles demasiado tiempo…

-¡Bill! ¡Soy Miyuuuu ~~! –exclamó en cuando oyó la voz al otro lado-. Nos vamos a comer Reiji y yo, ¿te apuntas? Di que s… -el abrazo y retirada de Reiji le dejó momentáneamente sin voz. Incluso cerró los ojos ante la sorpresa.

Se quedó mirando cómo se disculpaba con el grupo de hombres elegantemente vestidos, hizo algunas reverencias pidiendo perdón, a pesar de que nadie le estaba prestando atención, y hasta que no escuchó varias veces el tono insistente de Bill, no volvió en sí.

-Perdona, es que he estado a punto de chocarme con alguien- se disculpó-. ¿Entonces sí? ¡Genial! Pues ya vamos para allá- colgó.
Miyu echó un vistazo hacia atrás ante el comentario de Reiji.

-No me gustan las viejas –dijo con tono inocente. Menos mal que se habían alejado lo suficiente como para que no le escuchasen. Puso cara larga.

-¡Yes! –nunca estaba de más practicar un poco-. He said that he will comes… fast? –la duda se podía ver perfectamente en sus facciones. Pero estaba más mono calladito, así que se sentó y le dijo a Reiji que le pidiese ramen, agua y pastel del nuevo.

-¡Of course! –mala pronunciación-. But… ¡bah! Que pago yo, ¿eh?

Al poco de irse Reiji a pedir la comida, los ojos de Miyu encontraron el pelo rubio de Bill. Encima, como era alto se le veía enseguida. Alzó el brazo para llamar su atención e indicarle que esa era la mesa.

-Reiji se ha ido a por la comida –le comunicó. Así que Bill se fue derecho junto a Reiji.

-¿Qué tal? ¿Cómo va todo? –preguntó a Bill, a la vez que le daba una palmada amistosa en la espalda. Eligió un plato sin caldo. Hacía meses que había desistido en utilizar los palillos para comer. Por más que lo intentó, no lograba manejarse con ellos, así que en los lugares públicos prefería nada de caldo y sacar el tenedor plegable que llevaba siempre encima.

Que también le quedaba la alternativa de sorber, pero lo consideraba demasiado ruidoso y no le iba. Le parecía una falta de educación.

*********************

Haru tenía hambre.

El dolor de cabeza se había esfumado gracias a la medicina.

Miró la hora en el portátil. *¿Por qué no llama ninguno a Ueda? *

Los otros dos miembros del grupo tenían que pasar unos días fuera para grabar un especial donde acudían varios artistas. El minibus salía esa tarde y Ueda les iba a acompañar...por lo menos hasta ver que la situación no se salía mucho de madre...

El móvil de Haru vibró. No pidió permiso a Ueda, había la confianza suficiente... y hacían todos lo mismo. 
Un mensaje de Kaze. *...* El estómago de Haru hizo un silencioso movimiento de protesta ante el mensaje que le llegaba a través de los ojos. El mensaje consistía en una foto de Kaze, muy feliz, junto su comida.

-¿Ha pasado algo? - Haru levantó la mirada. Ueda estaba entretenido con su ipad...eso significaba que estaba buscando algo para enseñárselo, otra media hora más como mínimo. *No. Basta.*

- No, solo era Kaze -  Nada, ninguna reacción.*Maldita sea*
-Uhm. Mira est-
- Ha enviado una foto de lo que estaba comiendo - Haru lo soltó como si no le hubiese escuchado empezar. No era muy educado , pero tenía mucha hambre.
-¿Comiendo? - Ueda le miro *Siiiiiiiiiiiiii!* - ¿Dónde estaba?¿ Está con Ryuu?-
- No tengo ni idea de dónde está. Pero deberían estar los dos juntos. No he podido ver mucho, solo salía un montón de comida y la cara feliz de Kaze. -
- Ya se lo que deberían estar haciendo, gracias - Lo dijo con dureza, pero Haru casi nunca le daba  importancia... y mucho menos ahora, Ueda lo dijo mientras se levantaba de la silla * turú turú tururu ru* - Será mejor que me vaya. Llámame con lo que sea.-
- Claro , desde luego- Haru también se levantó para despedirse de Ueda
- Y Haru - Ueda estaba ya en la puerta - Ya sabes quien será el responsable si pasa algo mientras no estoy. -
- No te preocupes por nada - Sonrió y vio salir a Ueda.

Guardó el portátil a toda velocidad y salió camino al comedor. Cuando estaba llegando al ascensor sonó una alarma. Se paró en seco. Era demasiado tarde para comer, tenía que ir a la sala de ensayos.
*Nooooooooooo* Se controló para no arrodillarse derrotado. *sigh*  Bueno por los menos Reiji y Miyu habían comido. Y Kaze...seguramente los otros también..Ueda comería algo de camino. Miro al pasillo, no había nadie. 

-dskjfgajsdgfasd!!! - Soltó un montón de improperios muy deprisa, pero tan bajito que parecía que movía la boca sin decir nada. *Todos felices con su comida* Le dio una patada a la pared, no muy fuerte. *sigh...bueno que le vamos a hacer*  Agachó la mirada para ver el sitio que había usado para descargarse... había dejado una mancha con las botas. Abrió mucho los ojos *Mierda!* Volvió a mirar al pasillo, seguía sin haber nadie...estarían todos terminando de comer.
Avanzó rápidamente hasta la papelera más cercana y la movió de sitio para colocarla delante de la mancha. Ya no se veía nada.
Entró en el ascensor silenciosamente. * Voy a tener que decirle a la recepcionista que llame a mantenimiento...*

Había mucho movimiento, la gente volvía al trabajo. Haru no se fijo mucho en la gente y fue directo a su objetivo.

- Buenas tardes, perdone que le moleste, solo será un segundo. -

Era otra recepcionista, la del turno de tarde, pero obtuvo la misma respuesta que por la mañana.

-B-buenas tardes, dígame que necesita por favor Haru-kun - Haru alzó las cejas y no pudo evitar dejar salir media sonrisa. La chica estaba tan nerviosa que se había olvidado de guardar las formas. Se puso más colorada al ver la expresión de Haru. No se había dado cuenta del error y Haru no pensaba decírselo, le daba un poco de pena hacerle pasar vergüenza a la chica.

- He visto una mancha en pasillo donde tenemos nuestra sala de espera. Está junto a la papelera, han debido mancharla al tirar algo. Diles que no se preocupen, he movido un poco la papelera para  que nadie más se de cuenta. - La chica sonrió al escuchar el "detalle" que había tenido Haru.

-Muchas gracias, ahora mismo les llamo - Dijo mientras descolgaba el teléfono.
- Gracias a ti. - 

Haru podía escuchar como la chica marcaba los números a toda velocidad.
Volvió al ascensor para ir a la sala de ensayos por fin.

**************

Reiji coge la bandeja con su comida y la de Miyu mientras espera a que acabe Bill. Le ha cogido a Miyu unos muffins de aspecto empalagosísimo que ha encontrado donde los postres, seguro que le encantan. Le gusta mucho estar con Bill, se puede hablar con él de michas cosas y tiene un punto de vista inusual sobre todo, seguramente por ser extranjero. 

-¿Vienes a nuestro ensayo o te vas con los otros a la grabación del especial?

Se encaminan juntos hacia la mesa.

-No, hoy me quedo con vosotros, le he enseñado antes la ropa de hoy a Miyu, parece que le ha gustado. Tengo ganas de enseñársela a Haru ya, ¿qué hace que no viene a comer?

-Ah, Haru estaba con Ueda, le he comprado un bento.

Se sientan con Miyu, que se queda mirando las muffins con cara de sorpresa. Reiji le sonríe:

-Son para ti, por esforzarte por hablar inglés.

Bill sonríe mientras se toma la sopa.

-Por cierto, ¿habéis visto la última edición de la Kera? Me contrataron para vestir a Mei Ayano para una sesión, y…

Reiji ya no oye nada más, se le ha hecho un nudo en el estómago y no le entra la comida por la garganta. Se levanta, coge el bento de Haru y se disculpa.

-Voy a llevarle esto a Haru en seguida, os espero en la sala de ensayo. -

Miyu le mira preocupado. Reiji intenta sonreír pero no le sale.

-Daos prisa, ¿eh?-

Mientras va hacia la sala coge el móvil. De verdad, qué mierda de día. Le da a un contacto al azar.

-¿Nana? Soy Reiji. Sí, todo bien. Me alegro de escucharte… ¿nos vemos esta noche? Voy a buscarte y nos vamos al Momo, que tengo pase VIP. Sí, a las once. Hasta luego.-

Cuelga y se mete en el ascensor. 

Al llegar a la sala de ensayos está Haru terminando de atarse las zapatillas. Le sonríe, ya se siente mejor, y mejor que Haru no se dé cuenta de nada o se preocupará.

-Te he traído el bento. Come tranquilo que Miyu y Bill todavía están terminando- le da la fiambrera del bento y un Nestea y empieza a cambiarse de ropa-. ¿Qué tal con Ueda? No te habrá dicho nada de mí…


************
-Gracias –dijo Miyu con tono goloso. Se estaba comiendo los muffins con los ojos. De hecho, fue lo primero que probó. Se comió uno entero y ya después, con más calma, pasó a lo que era el plato principal.

-¿Ah? –la salida de Reiji le pilló desprevenido. <<¿Qué ha pasado?>>, se preguntó Miyu.
Ambos se despidieron de él.

-¿No le habrá gustado la comida? –cuestionó. Olfateó el plato medio empezado y picoteó con los palillos hasta llevarse un trozo de carne a la boca-. Mmm, pues está bueno.

Bill, sin embargo, permaneció en silencio y pensativo. Conocía a Reiji desde hace bastante tiempo, aunque era verdad que no es que tuviese una relación realmente cercana con The Dark Side. Es decir, no solían hablar con él de sus vidas pasadas y privadas (salvando excepciones). Pero que empieces de hablar algo, te corten y salgan casi huyendo… No había que ser muy listo. O Reiji tenía un problema con la revista citada, o con la persona que había salido a conversación.
Descartaba presencia enemiga en el restaurante-cafetería. Le había estado mirando casi todo el tiempo y lo mismo cuando salió. No había ninguna prueba, así que… ¿Mei Ayano?

Pero lo bueno que tenía Bill es que era un tío maduro y siempre optaba por la opción más razonable. De ser otro, le habría preguntado directamente la próxima vez que le viese o habría metido de nuevo a colación ese nombre para comprobar si estaba en lo cierto.

-Pero, ohhh, mira esta comida. ¿La dejaremos aquí? ¿Nos la podemos llevar? –preguntó Miyu.

-Cuando terminemos de comer, podemos pedirles que nos la empaqueten. Creo que Reiji no había terminado de comer.-

Miyu estuvo de acuerdo. Alguna que otra vez picoteó del plato ajeno, así que la porción disminuyó a pesar de que Bill le daba toquecitos en la mano mientras ambos se reían.

Se lamentó por el pasillo de vuelta. Había comido más de lo que debía. Esperaba poder reposar un poco antes de ponerse a bailar porque tenía claro que el movimiento no le iba a sentar bien en aquellas condiciones.

-¿No sabes el horario? –preguntó Bill.

-Se me olvida apuntar las cosas. Siempre me toca ir preguntando.
Miyu golpeó suavemente la puerta de la sala de ensayo.

-¿Se puede? –preguntó con una sonrisa mientras abría un poco y metía la cabeza-. Reiji nos ha dejado comiendo solos –se quejó y Bill no pudo evitar mirar con curiosidad a Reiji-. Te hemos traído lo que has dejado y está caliente. ¿Lo quieres? –le acercó la bolsa con los tuppers desechables.

-Buenas tardes, Haru –saludó Bill con una reverencia y luego se acercó a estrecharle la mano. Lo de la reverencia siempre le sabía a poco. Él era de contacto físico.

Miyu se sentó al lado de Haru y se repanchingó como pudo en el banco de madera. Al final terminó tumbándose en el suelo porque se estaba mucho más cómodo. 

-Dormir, dormir –murmuró. Cerró los ojos y se concentró en relajarse. Ojalá pudiese hacer la digestión a la velocidad de la luz.

*****************

Haru se cambió de ropa. Había pedido que le dejasen preparada la ropa para el ensayo.
Sabía que la ropa la había elegido Bill, por eso no se preocupó mucho en analizarla, todo perfecto.

Escuchó la puerta abrirse, pero estaba atándose las zapatillas y tardó en mirar.
Era Reiji, le devolvió la sonrisa...pero *¿Solo Reiji? ¿Dónde está Miyu?* Algo no cuadraba.

-Te he traído el bento. Come tranquilo que Miyu y Bill todavía están terminando. ¿Qué tal con Ueda? No te habrá dicho nada de mí… - Le dijo mientras se cambiaba de ropa.

Haru no sabía si llorar, bailar o besarle. Se sentó en el suelo y abrió el bento...olía tan bien. Miró a Reiji y le abrazó la pierna que tenía más cercana.

-uwaa Rei, muchas gracias - Se puso a comer. - uhmm, Ueda no me ha dicho nada, no - Comió un poco más y le miró - Nada de lo que deba preocuparme al menos. - Volvió a concentrarse en la comida. 
Nunca le había dicho a los demás que Ueda le contaba todo, pero no era muy complicado de adivinar. Según cual fuese el problema se encargaba uno u otro de solucionarlo y hablar con el resto.
Haru seguía comiendo, despacio pero sin pausa, mientras pensaba que narices hacía Reiji sin Miyu.

Llamaron a la puerta.

-¿Se puede? – apareció la cabeza sonriente de Miyu, seguida del resto de su cuerpo y de Bill. Haru sonrió. - Reiji nos ha dejado comiendo solosHaru vio la cara de protesta de Miyu y la de Bill, que miraba con curiosidad a Reiji *ohh???* -. Te hemos traído lo que has dejado y está caliente. ¿Lo quieres? – 
Haru miraba todo atentamente mientras cerraba su bento. 
"Crack"
El ruido hizo que Reiji mirase a Haru. Le mantuvo la mirada unos segundos, mientras se levantaba para saludar a Bill, al que sonrió.

-Buenas tardes, Haru

- Buenas tardes - Se saludaron con una reverencia y luego dándose la mano - ¿Qué tal todo? ¿ Habéis comido bien? Ven siéntate. -

Se sentaron en el banco seguidos por Miyu, que terminó por tumbarse en el suelo

-Muchas gracias por prepararlo todo - Haru no se cansaba de darle las gracias a Bill cada vez que podía, le daría las gracias por existir si pudiera - ¿Cómo vas de trabajo? No te faltarán ofertas supo-

-Dormir, dormir –murmuró Miyu

Haru vio como cerraba los ojos y miró a Bill

- ¿Ha comido mucho? - Bill le devolvió una mirada en la que se leía "Ya sabes que sí" - Bueno no pasa nada, vamos a dejarle descansar hasta que llegue el resto del equipo. Se ha esforzado tanto que se sabe el baile mejor que nadie.

Él también se había esforzado, por fin había conseguido aprenderse el baile. Odiaba que se grabasen los ensayos, en los videoclips por lo menos podían disimular tanto baile...

******

Reiji se come a toda prisa lo que le ha traído Miyu. No le apetece mucho comer, sobre todo si se van a poner a bailar, pero bueno, está rico (y curiosamente no hay tanta comida como pensaba que había dejado, qué misterio…). 

-Dormir, dormir –murmura Miyu tumbándose en el suelo.

- ¿Ha comido mucho? – pregunta Haru, y Bill le contesta con los ojos-. Bueno no pasa nada, vamos a dejarle descansar hasta que llegue el resto del equipo. Se ha esforzado tanto que se sabe el baile mejor que nadie.- 

*Jajaja, es verdad, Miyu baila muy bien y le gusta mucho*. Reiji se pone a calentar mientras llega el equipo. Hoy van a grabar el ensayo aunque no está el grupo completo. Le encanta bailar, aunque no es especialmente bueno, pero le gusta. Si no tuviese ejercicio físico de vez en cuando en el estudio le daría algo. Se mira al espejo de la sala mientras se hace una coletita en la parte de arriba de la cabeza para que no se le meta el pelo en los ojos. Bill y Haru están sentados en un banco hablando en voz baja con una revista de moda que ha aparecido misteriosamente en las manos de Haru, ¿cuándo la ha sacado? *Qué tío…* 

Miyu se ha dormido de verdad, tiene un brazo debajo de la cabeza y con el otro abraza la pierna de Haru. *Madre mía, qué monos… >///< Esto va a twitter* Hace una foto con el móvil y la sube al twitter del grupo, un twitter que usan todos los miembros para subir este tipo de cosas. Además, es el único twitter que le deja tener Ueda… 

Título de la foto: “¡Antes del ensayo! ¡Estad atentas a youtube mañana Darksiders! XOXO, Reiji.”

Se mira al espejo mientras calienta y repasa los movimientos de la coreografía de hoy en la cabeza. Tienen una coreógrafa muy buena, Kobayashi Ran. Solo trabaja con los grupos que tienen más éxito de la compañía. Normalmente es una mujer encantadora y amable con todo el mundo, pero su personalidad cambia en cuanto se pone a bailar: es como si entrara en trance y se olvidase de lo que hay a su alrededor. Para preparar cada coreografía pasa siempre por el mismo proceso: se va a la sala de ensayo y escucha la canción una y otra vez, haciendo movimientos y anotaciones de vez en cuando. Está así varios días hasta que la coreografía está completa, entonces reúne al grupo y les baila la coreografía. Durante el proceso si le hablas ni siquiera contesta; a veces se olvida de comer o de irse a casa. Su marido trabaja en el departamento comercial de la empresa, así que siempre que hay que crear una nueva coreografía Haru o Ueda le llaman para avisarle, y él se encarga de que ella siga los horarios. 

Reiji se aleja un poco del espejo y practica algunos movimientos con los brazos y manos.

- Reiji, ahí tienes que subir más el codo- por la puerta entreabierta entra Ran cargando con su bolsa de deporte y exhibiendo su abierta sonrisa.

***


-Bien, bien –contestó Bill con una sonrisa franca-. Un poco cansado porque hace no mucho he llegado del viaje que te comenté. Ya sabes, para contactar con algunas marcas y diseñadores –muchas de las relaciones las mantenía a fuerza de teléfono o internet, pero había otras que eran mejor hacerlo en persona al menos cada cierto tiempo. Diseñadores reconocidos a los que gustaban de un trato directo y personal o nuevos talentos que Bill se moría de ganas por tratarlos y ver un poco la impresión que le daban cara a cara-. Luego, si tienes tiempo, te pasas por el vestuario y te enseño las últimas adquisiciones. Están recientes y calentitas –dio una palma y se frotó las manos, mientras le dirigía una mirada cómplice. Podría haber agregado “si tienes tiempo y si quieres”, pero el “y si quieres” sabía de buena gana que sobraba en Haru.

-La comida bien, como siempre. He desistido con los palillos. Sé que nunca estaré a vuestro nivel –bromeó-. Nada, sabes que para mí es un placer y una gran experiencia poder vestiros -y lo decía con sinceridad-. Bueno… -cogió aire y lo soltó poco a poco-, es posible que me tenga que ir a Osaka unas semanas. Estoy esperando a que me den el visto bueno en la agencia, para poder trabajar fuera. Supongo que sabes que dentro de poco es el Nya!Project y me ha pedido un diseñador que peine y maquille a sus modelos. Así que espero que me digan que sí porque así me deberán un favor –le guiñó un ojo.

-Y tú, ¿qué? ¿Qué tal llevas la última coreografía? Ran me ha enseñado algunos pasos y tela… -hizo un aspaviento con la mano enfatizando la última palabra.

Mientras tanto, Miyu respiraba profundamente. Le gustaba dormir en el suelo y sentir la dureza y horizontalidad corrigiéndole la postura del cuerpo. De hecho, alguna vez había dormido en camas occidentales, pero prefería de todas todas un buen futón.

Bill saludó con un movimiento de mano a Ran cuando ésta llegó y le preguntó si despertaban a Miyu. La mujer negó con la cabeza y sonrió. Sabía la mejor manera de despertarlo. Colocó el mp3 en el equipo de música y puso la canción de la coreografía a un volumen medio.

La reacción de Miyu no tardó en aparecer. Abrió los ojos inmediatamente, miró a su alrededor como para reubicarse y con una sonrisa dulce y perezosa, se estiró por completo en el suelo.

-Holaaa… -saludó amodorrado. Con los brazos y las piernas estiradas, rodó por el suelo como una croquetilla hasta situarse casi al lado de Reiji. Se incorporó y se frotó la tripa. Parecía que había bajado un poco la hinchazón. Ya no se sentía tan lleno como antes.

-Tengo ganas de bailar –anunció y enseguida se puso a hacer los estiramientos pertinentes, que en su caso eran más pasos de baile que otra cosa.

Ran indicó a Bill que se sentase lo más cerca de la cámara que estaba colocando, para que no apareciese en el vídeo. Aunque primero bailarían sin grabar. A ver qué tal se les daba a los chicos.

-¡Ah! –Miyu se acaba de acordar de una cosa. Salió corriendo hacia Bill, se agachó de espaldas a él y le tendió una goma del pelo-. ¿Me sujetas el pelo?

*********

Haru escuchaba a Bill con atención. Le alegraba mucho saber que la fama de Bill iba en aumento, pero le daba pena tener que separarse de él tanto tiempo. El circulo de personas de confianza era muy pequeño y las ausencias se notaban. 
Si Bill hubiese sido de otra manera, aparte de no trabajar para ellos seguramente, Haru se habría encargado de hablar con la agencia para tenerle encadenado a su coche...si hubiese sido de otra manera, pero le adoraba.

- Seguro que no tardarán en darte el visto bueno, no te preocupes. Ojala pudiera escaparme un día, pero creo que va ser imposible...

-Y tú, ¿qué? ¿Qué tal llevas la última coreografía? Ran me ha enseñado algunos pasos y tela… -

- Puff, no me lo recuerdes. Ran quiere acabar conmigo...me ha costado sangre, sudor y lágrimas ajajaja, pero al fin lo he conseguido - 

Haru se levantó y empezó con los estiramientos mientras seguía hablando con Bill sobre los últimos artículos de prensa. No había mentido a Bill, era natural sudar con esas coreografías, la sangre y las lágrimas habían sido producto de un golpe que se dio al practicar en casa...pero esos detalles no tenían importancia.

Cuando llegó Ran se saludaron con una reverencia.

Ran le caía bien, a Haru le gustaba la gente responsable con su trabajo. Lo que ya no le gustaba tanto eran esas ideas tan terroríficas que tenía, se preguntaba de donde sacaba la inspiración para hacer pasos que implicasen que todos los músculos de tu cuerpo gritasen al mismo tiempo.
Se puso junto a Reiji mientras notaba como se iba poniendo nervioso.
* No pasa nada, he tenido que sacrificar una lámpara, pero me lo se.*
Miró como bailaba Miyu *... espero no pegarle un puñetazo sin querer* 
Que Haru pisara al resto del grupo con esos movimientos era lo menos peligroso...* yo no he sido el que ha integrado las patadas voladoras y los puñetazos al aire en el mundo del baile* Lo pensaba más a modo de auto-consuelo que otra cosa, luego disfrutaba viendo el resultado.

El ensayo y la grabación terminaron sin problemas, un par de gritos de Ran a Haru por no levantar lo suficiente las rodillas en el ensayo y nada más, lo de siempre.

Estaba cogiendo las cosas para darse una ducha rápida en los vestuarios. *ah, sí*

- ¡Rei! Tu entrevista es mañana por la tarde, no es hoy, ha habido unos cambios de última hora - Estaba seguro de que Ueda había informado de los cambios a todo el mundo en un correo, pero Haru tenía serias dudas sobre ese método. - Tenemos tiempo de sobra para ir a la localización de la sesión , podemos ir todos en mi coche . No se cuando terminaremos, yo me llevaría todo por si no volvemos aquí.-


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Ha sido un entrenamiento bastante relajado porque no estaba el grupo completo. Mientras se seca el sudor con una toalla mira la grabación con Ran, que le señala un par de cosas que debe corregir para la próxima vez. En un momento del baile se ve a Miyu sonriendo, Bill se ha puesto a hacerles caras graciosas de repente mientras les grababa.

- ¡Rei! Tu entrevista es mañana por la tarde, no es hoy, ha habido unos cambios de última hora – Haru se le acerca con las cosas para ducharse en la mano -. Tenemos tiempo de sobra para ir a la localización de la sesión, podemos ir todos en mi coche. No sé cuando terminaremos, yo me llevaría todo por si no volvemos aquí.

- Genial, entonces me ducho y nos vamos a la sesión.

Bueno, mientras no tenga nada que hacer mañana por la mañana…

Se ducha rápidamente y se viste. Mientras se seca el pelo en el vestuario ve a Miyu salir de la ducha con la toalla. *Jeje, esta es la mía* Justo cuando va a meterse con él aparece Haru. *Mierda ¬¬* Vuelve a encender el secador con cara de derrota. Le encanta molestar a Miyu en el vestuario, se pone rojo más rápido que de costumbre, es súper mono.

Mientras espera a los otros saca el móvil y escribe a Kaze:

“Nos vamos a una sesión de fotos. ¿Qué tal vosotros? Hoy Kaminari casi me mata. Ah, esta noche he quedado con Nana :D”

Kaze conoce a Nana porque estuvo saliendo con una de sus amigas y a veces salían los cuatro juntos. 

Haru y Miyu salen del vestuario y se van al coche de Haru. Cerca está Bill esperándoles ya dentro de su coche.

- Pobre Bill, va solito…


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